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martes, 16 de abril de 2013

Un Deseo, Victor Hugo



Victor Hugo

"Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado...

y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no  guardes rencores.


Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.


Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.


Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni  pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.


Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.


Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos  malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.


Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco,  porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de  ejemplo a otros.


Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan  entre nosotros.


Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.


Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.


Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.


Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.


Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío", solo para que quede claro quien es el dueño de quien.


Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere  alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.


Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos y sonrientes, hableis sobre amor para recomenzar.


Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo  nada 
mas que desearte."


Victor  Hugo


martes, 19 de marzo de 2013

Grandola Vila Morena




Terra da fraternidade,
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena,
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena.

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade,
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade.

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena.

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade.

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira,
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade.



JOSÉ AFONSO

José "Zeca" Afonso compuso esta canción como homenaje a la "Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense" de la villa portuguesa de Grândola. El 17 de mayo de 1964Zeca actuó en esta ciudad. Esta actuación fue importante para el artista por varios motivos. En ella conoció al guitarrista Carlos Paredes, de cuya maestría con la guitarra quedó impresionado. Por otro lado, le impresionaron también la conciencia y madurez políticas de los miembros de la Sociedad Musical y sus escasos pero bien aprovechados recursos, con una biblioteca, según palabras del propio Afonso, "con claros objetivos revolucionarios".
La canción fue incluida en el álbum Cantigas de Maio, grabado en Hérouville (Francia) entre el 11 de octubre y el 4 de noviembre de 1971, que se editó en diciembre de ese año. Fue la quinta canción de ese disco, que contó con los arreglos y dirección musical de José Mário Branco. Su primera interpretación en vivo tuvo lugar en Santiago de Compostela, capital de Galicia, el 10 de mayo de 1972.

martes, 4 de septiembre de 2012

Camino Jorge Bucay




vereda
Vereda Manuel M. Almeida
Camino por mi .
Mi camino es una ruta con un solo carril, el mío.
A mi izquierda un muro eterno, separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado,
del otro lado del muro.
De vez en cuando en este muro hay un agujero, una ventana, una hendidura... y puedo mirar
hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un día mientras camino, creo ver, del otro lado del muro, una figura que pasa a mi ritmo, en mi
misma dirección. Miro esa figura: es una mujer, es hermosa.
Ella también me ve.
Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonrío... y me sonríe.
Un momento después ella sigue andando su camino y yo apuro la marcha porque espero
ansiosamente la próxima oportunidad de cruzarme con esa mujer.
En la próxima ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.
Parece tan encantada conmigo como yo con ella.
Le digo por señas lo mucho que ella me agrada.
Me contesta por señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiendelo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino
continúa...
Me digo que más adelante en el camino, habrá seguramente una puerta y quizás pueda yo
cruzar a encontrarme con ella.
Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro por encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco más adelante la puerta aparece.
Allí está del otro lado, mi ahora deseada y amada compañera, esperando, esperándome.
Le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire.
Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito. Emprendo contra la puerta para reunirme con ella, de su lado del muro.
La puerta es muy estrecha, paso una mano, paso el hombro, hundo un poco la panza, me
retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza pero mi oreja derecha se
queda trabada.
Empujo.
No hay caso, no pasa.
Y no puedo usar mi mano para torcerla, porque no podría poner ni un dedo allí...
No hay espacio para pasar con mi oreja, así que, tomo una decisión...
(Porque mi amada está allí, y me espera...).
(Porque es la mujer que siempre soñé y me llama...)
... Saco una navaja de mi bolsillo y de un sólo tajo rápido, me animo a darme un corte en la
oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y tengo éxito, mi cabeza consigue pasar...
Pero después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda trabado.
La puerta, no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio, mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi
otro brazo no pasan...
Ya nada me importa, así que...
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo envión y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando como sin vida, pero ahora,
afortunadamente, en una posición tal que no puedo atravesar la puerta...
Ya casi... casi, estoy del otro lado.
Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pie
derecho se ha quedado enganchado del otro lado.
Por mucho que fuerzo y me esfuerzo, no puedo pasarlo.
No hay caso, la puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella.
Demasiado angosta, no pasan mis dos pies...
No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atrás... Así que, agarro el hacha, y apretando los dientes, doy el golpe y
desprendo la pierna.

Ensangrentado, a los saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y
una pierna menos, me encuentro con mi amada.

Le digo:
- Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los costos  por ti... Todo vale en la guerra y el amor. No importan los sacrificios... valían la pena si eran para encontrarse contigo... para poder seguir juntos... juntos para siempre...

Ella me mira, se le escapa una mueca y me dice:
- Así no, así no quiero... A mí me gustabas cuando estabas entero.


Jorge Bucay 


martes, 24 de abril de 2012

Tu puedes

Dedicado a Mª Fe, profesora de primero de primaria de Iago, que en la reunión de principio de curso  nos leyó este cuento , para que aprendiésemos a criar a nuestros  hijos en el convencimiento de que son más fuertes que la estaca, y  para que también nosotros lo recordasemos  de vez en cuando.
Gracias Mª Fe.

No creais que las cadenas son mas fuertes que nosotros

EL ELEFANTE ENCADENADO

            Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su  actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes, pregunté a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.Hice entonces la pregunta obvia:
-Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
                 Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
                 El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree-pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

                                                                          Jorge Bucay, Cuentos para pensar